sábado, 26 de outubro de 2013

Jaián (ant.) 'gigante'



Jaián es un término literario que encontramos sólo alguna vez en la literatura gallega medieval; es un préstamo tomado del francés antiguo jayant, éste del latín vulgar *GAGANTE, forma asimilada del latín GIGANTEM, tomado por su vez de una palabra griega (DCECH s.v. gigante). Es por tanto cognado del gallego xigante (grafía tradicional gigante) y del castellano gigante. La misma palabra fue usada en castellano, en la forma jayán.

En gallego medieval sólo conozco dos casos en que se haya empleado: en una traducción de la Historia Troyana a partir de un original francés:

Et agora morreredes vos ' Et poys que esto ouvo dito, el RRey Ajas tomo o por lo braço moy rrezeamente ca era forte et valente cõmo vn jayam” [‘Y ahora moriréis vos!’ Y así que esto hubo dicho, el rey Ajax lo tomó por el brazo muy reciamente, pues era fuerte y valiente como un jayán.]   (Corpus Xelmirez: HT Miniaturas/286)

Y en una brillantísima cantiga satírica de gesta firmada por el portugués Afonso Lopes de Baião, una clasista parodia de la pequeña nobleza rural que se vale de un género que era en si mismo típicamente francés:

"Aqui se começa a gesta que fez Dom Afonso López a Dom Meendo e a seus vassalos, de maldizer:
Sedia-xi Dom Belpelho em ũa sa maison
que chamam Longos, dond'eles todos som.
Per porta lh'entra Martim de Farazom,
escud'a colo em que sev'um capom,
que foi já poleir'em outra sazom,
caval'agudo, que semelha forom;
em cima del um velho selegom,
sem estrebeiras e com roto bardom;
nem porta loriga nem porta lorigom,
nem geolheiras, quaes de ferro som,
mais trax perponto roto sem algodom
e coberturas d'um velho zarelhom;
lança de pinh'e de bragal o pendom,
chapel de ferro, que xi lhi mui mal pom,
e sobarcad'um velh'espadarrom,
cuitel cacha[d]o, cinta sem farcilhom,
duas esporas destras, ca seestras nom som,
maça de fuste, que lhi pende do arçom.
A Dom Belpelho moveu esta razom:
- Ai, meu senhor, assi Deus vos perdom,
u é Joam Aranha, o vosso companhom
e voss'alférez, que vos tem o pendom?
Se é aqui, saia desta maison,
ca já outros todos em Basto som.
         Eoi!
Estas horas chega Joam de Froiam,
cavalo velho, caçurr'e alaxam,
sinaes porta eno arçom d'avam:
campo verde, u inqueire o cam,
e no escudo ataes lh'acharám;
ceram'e cint'e calças de Roam,
sa catadura semelh'a d'um jaiam.
Ante Dom Belpelho se vai aparelha
e diz: - Senhor, nom valredes um pam

se os que som em Basto se xi vos assi vam;
mais id'a eles, ca xe vos nom iram:
achá-los-edes e escarmentarám.
Vingad'a casa em que vos mejad'ham,
que digam todos quantos pós vós verram
que tal conselho deu Joam de Froiam.
          Eoi!
  
Esto per dito chegou Pero Ferreira,
cavalo branco, vermelho na peteira,
escud'a colo, que foi d'ũa masseira,
sa lança torta d'um ramo de cerdeira,
capelo de ferro, o anasal na trincheira
e furado em cima da moleira;
traj'ũa osa e ũa geolheira,
estrebeirando vai de mui gram maneira;
e achou Belpelho estando em ũa eira
e diz: - Aqui estades, ai, velho de matreira!
Venha Pachacho e Dom Roi Cabreira
pera darem a mim a deanteira,
ca já vos tarda essa gente da Beira,
o moordom'e o sobrinho de Cheira,
e Meem Sapo e Dom Martim de Meira
e Lopo Gato, esse filho da freira,
que nom há antre nós melhor lança peideira.
          Eoi!

[Aqui comienza la gesta que hizo Don Afonso Lopes a Don Mendo y a sus vasallos, de mal decir

Hallábase Don Zorro en una mansión suya
que llaman Longos, de donde ellos todos son.
por la puerta le entra Martín de Farazón,
escudo al cuello donde había un capón,
que ya fue gallinero en otro momento,
caballo agudo, que semeja hurón;
encima de él una vieja silla de montar,
sin estribos y con rota albarda;
ni lleva cota ni lleva coraza,
ni rodilleras, las cuales de hierro son,
mas trae jubón roto sin algodón
y coberturas de vieja arpillera;
lanza de pino y de bragal lleva el pendón,
capacete de hierro, que le asienta muy mal,
Y bajo el brazo un viejo espadón,
cuchilla rota, cinto sin hebilla,
dos espuelas diestras, que de la izquierda no son,
garrote de madera, que pende del arzón,
Y a Don Zorro le dijo esto:
-Ay, mi señor, que Dios os tenga  en consideración,
¿donde está Joam Araña, vuestro compañero,
y vuestro alférez, quien os lleva el pendón?
Si está aquí que salga de esta mansión,
que todos los otros ya están en Basto.
            Eoi!

Entonces llega Joan de Froián,
caballo viejo, cazurro y alazán,
lleva las señales en el arzón de delante,
sobre campo verde ladra un can,
y en el escudo las mismas hallarán,
manto y cinto y calzas de Ruan,
tiene el aspecto de un jayán,
Ante Don Zorro se cuadra
y dice: -Señor, no valdréis un pan
si los que están en Basto así se os van,
pero id con ellos, que no se os irán:
los encontraréis y escarmentarán
Vengad la casa en que os han meado,
que digan todos cuantos vengan luego de vos
que tal consejo dio Joan de Froián.
            Eoi!

Dicho esto llegó Pero Ferreira,
caballo blanco, bermejo en el hocico,
escudo colgado al cuello, que fue de una masera,
su lanza torcida, de una rama de cerezo,
capacete de hierro, el nasal en las entradas
y agujereado en la mollera;
trae una bota y una rodillera,
Va dándole a los estribos de gran manera;
y encontró a Zorro estando en un campo
y dice: -Aquí estáis, ay, viejo de la astucia!
Vengan Pachacho y Don Roi Cabreira
para adelantarme
que ya tarda esa gente de la Beira,
el mayordomo y el sobrino de Cheira,
y Men Sapo y Don Martín de Meira
y Lopo Gato, ese hijo de la monja,
que no hay entre nosotros mejor lanza pedera.
            Eoi!]

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